Dióxido de titanio (TiO₂) es un pigmento blanco. Debido a sus óptimas características de opacidad (poder de cubrición), blancura y luminosidad, así como a su elevado índice de refracción, se utiliza como pigmento en una amplia gama de sectores industriales, como la pintura y los recubrimientos, los plásticos o el caucho. Además, gracias a sus cualidades reflectantes, este pigmento puede tanto difundir como absorber los rayos UV.